El éxito y sus estándares

El sueño y el sistema

Cada desafío que los seres humanos enfrentan pareciera que posee un ítem de satisfacción. Un estándar que cumple con ciertas características. Una imagen del “éxito metafórico” que esté a la altura de los pilares que fundan el desafío. El limpio comienzo de una idea o sueño.

Observar estos estándares en un sistema sociocultural que fomenta poderosamente una media de satisfacción (basada en competencias de toda índole) pareciera pre definir cual debiese ser el nivel de los resultados esperados. Ahí se construye la base para evaluar los éxitos. Se entrega el sueño al sistema.

Se ofrece el éxito cual ternero a los juicios del mundo y sus estándares. El poder se otorga al otro. El desafío se convierte en el “esclavo del éxito”. Se valida el criterio ajeno. Se compromete la autoría y el bienestar personal.

Emoción: Confianza v/s Miedo

Cuando el FODA presenta las evidencias de un proyecto aparecen dos emociones encontradas: la confianza y el miedo. Estas se apoderan del presente en la linea de tiempo. Enseguida las personas dan paso a la revisión de experiencias previas para definir alcances.

La memoria del cuerpo recuerda que está permitido volar como un águila: tocar el cielo y sentir fuego en el vientre. Se detiene un instante para imaginarse como el protagonista del test psicológico “la persona bajo la lluvia” y orgullosamente verse colmado de herramientas; se palma la “confianza” en las competencias que se necesitan para avanzar.

En otro extremo, la vorágine del éxito parece temerle a la confianza. Los juicios del mundo pueden llegar a ser letales, dudan a veces de aquel camino seguro que se ha trazado: ¿será que la experiencia no ha sido suficiente?, ¿habrá cabida para esta loca innovación? “… debí haberme convertido en ingeniero…“. La armadura se hace verbo en el cuerpo y en el lenguaje. El “miedo” vuelve lento el presente, pudiendo incluso paralizar el tiempo.

La relatividad del éxito

Los “ejes claves del espacio emocional” del Coaching Ontológico muestran el futuro con ambición v/s resignación, y sus respectivos matices. Poder despertar la incógnita que se atora en alguna emoción, en algún juicio, en parte uno,  pareciera ser el desafío para avanzar de forma más clara y concretar el sueño. El coaching, de vida u organizacional, apunta a ampliar esta observación.

En la medida que el análisis prospera, y dado cada caso particular, se pone en cuestionamiento la autoridad otorgada a los juicios ajenos:

¿Es en el estándar del otro donde deseo medir mi éxito?

Entonces, paso previo pudiese ser responder esta pregunta frente al espejo. Revisar el lugar desde donde se desea construir la tabla de medida, esta regla que otorgue el punto justo de satisfacción personal. Conocer si los esfuerzos estarán puestos por alcanzar el éxito propio o de un otro, del mundo, del sistema.

Recordar donde se funda el sueño pudiera colaborar en el análisis, y tal vez existan sorpresas si se observa atentamente el suelo donde se está parado. El ejercicio constante revelará el limpio rostro del éxito que se desea tocar.

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